Dos personas se cruzan en un transporte, evento o un bar cualquiera, se miran con interés, gesticulan con la boca, los ojos, las manos, hablan sin palabras. El cuerpo busca el contacto, el roce, el encuentro, declara su sentir más allá de lo dicho. Nervios, expectativas, ansiedad, esa sensación eléctrica que nos recorre, una mezcla de peligro, exposición, vergüenza y adrenalina cuando buscamos desear y ser deseadxs.

Esta escena es más que habitual, cada encuentro romántico posiblemente sea una versión más o menos ajustada de esta secuencia. Incluso con quienes se conocen hace mucho pero un día se miraron diferente. 

Comunicación no verbal

La comunicación es multidimensional y, por supuesto, no queda reducida a las palabras: “del 100% de la comunicación, el 55% es corporal, el 38% es el paralenguaje (el tono, la velocidad y el ritmo de la voz) y sólo el 7% restante son las palabras”, indica Marcelo Ricardo Sola, docente, coach, asesor especializado en comunicación no verbal y Director de Hablando Con el Cuerpo Integral. 

Para el especialista, las claves de la seducción están en la “observación visual y la escucha activa, dos herramientas fundamentales para conectar con una persona e indispensables en la seducción y la sexualidad”

Existen parámetros que permiten interpretar en un contexto las señales de interés sexoafectivo. “Son patrones corporales que nos indican ciertas regularidades o irregularidades, congruencias e incongruencias a la hora de comenzar a comunicarnos a través de la corporalidad y ser más asertivos al momento de la seducción”, aclara Marcelo. 

El coqueteo visual y la gestualidad resultan recursos de gran valor al momento de buscar la atención de otrxs; la posición que se adopta a la hora de comunicarse con interés sexoafectivo es determinante.  

Los roces, las formas de hablar, de gesticular y de acercarse dicen mucho más que las palabras en el juego de seducción (Collage digital iStock)

El magnetismo puede ser producto de la atracción corporal que generan la postura, los gestos, expresiones y miradas que son parecidas a las propias, que generan atracción, es ese “no sé qué”, que hace que nos gusten otras personas. “La química es el resultado del lenguaje corporal entre dos personas, que es o parece auténtico, genuino, espontáneo y natural que gesticulamos”

El experto no sólo revela hechos que de alguna manera hemos vivido en algún momento de la vida, sino que expone una cruel conspiración: “cuando alguien nos gusta mucho somos más torpes y el cuerpo lo expresa. La boca dice una cosa y el cuerpo otra. Mientras queremos demostrar tranquilidad y seguridad, el cuerpo dice la verdad”. Y es que, “lo que no dices con palabras, lo haces con el cuerpo”.  Así, nuestra corporalidad actúa como un arma de seducción y un detector de mentiras propias a la vez.

Es por eso que conectar con alguien que nos interesa en ocasiones se vuelve algo desafiante e -incluso- angustiante. “La seguridad, la tensión corporal, la confianza, el autoestima y seducción, son las 5 herramientas fundamentales” para conectar con otrx. El ritual de seducción es un juego que tiene sus riesgos y -aún conscientes de lo todo lo que podemos perder- nos lanzamos en él una y otra vez. Incluso cuando queremos probar cosas distintas con parejas estables, nos exponemos. Quizás por eso también estamos atravesando una etapa de mucho “fueguito” y “tête à tête”.

La mirada fija que intenta llegar a los ojos ajenos para atraer es una declaración de intenciones románticas que adquiere un sentido singular para el interpretante. “Se puede leer a través de los ojos, de la mirada”, aclara.

Y hay algo en tu mirar, que me domina
Y tu sonreír, que me fascina…

Sandro, Extraños en la noche, 1994

Sola también desarrolló una teoría sobre la atracción, la teoría IMI (interesante, misterioso e inteligente): “alguien te parece interesante por la forma de hablar, te parece misterioso porque no te contó todo o te parece inteligente por la forma de expresarse. No es lo que dice una persona, sino la forma en que lo hace”.  

Sola, director de Hablando con el Cuerpo Integral y especialista en comunicación no verbal

Mientras algunos animales seducen por su fortaleza, destreza, colores llamativos o cantos especiales; los humanos desarrollamos nuestras propias estrategias y fortalecemos las herramientas de comunicación para conectar con el objetivo de seducción. 

Si seguimos esta guía orientativa del lenguaje corporal, podemos asumir lo que nos sugiere Marcelo: “cualquier persona puede seducir”, es sólo una cuestión de actitud, pero también confianza, seguridad, herramientas de comunicación no verbal, y un poquito de suerte, ¿por qué no?

Asesoró: Marcelo Ricardo Sola, docente, coach, asesor especializado en comunicación no verbal y Director de Hablando con el Cuerpo Integral.